Lo primero que me viene a los labios procedente del corazón es un GRACIAS, por las maravillas que Dios que camina a nuestro lado, ha tenido a bien el regalarme durante estos cuatro años de acompañar ejercicios en modalidad online. Un GRACIAS que abarca todo el tiempo, todos los acontecimientos en el acompañar aquellos que sienten en su interior una llamada especial, una búsqueda del OTRO en mayúsculas, que les dé sentido a la vida (Ejercicios 23). Han sido cuatro años muy intensos muy de caminar con el Señor de la mano de Ignacio de Loyola. Lo vivido y experimentado al acompañar a varios ejercitantes a través de la plataforma: www.espiritualidadignaciana.org ha sido una experiencia muy fuerte e impactante para mí.

Cuando me invitaron a acompañar ejercicios vía online, llevaba un poco de miedo y a la vez recelo ante las nuevas tecnologías, un poco desconfiado porque pensaba que podían ser frías. Acostumbrado a las relaciones de tú a tú, este lenguaje nuevo que el mundo moderno nos va brindando lo miraba con sospecha. Pero tengo que reconocer que la experiencia ha sido única, imposible de expresar todo lo que ha dejado en el corazón y el poso que de ello dejará con el tiempo en mí. El enfoque de la modalidad online me parece muy acertado para que los ejercicios espirituales puedan llegar a muchas personas que de otra manera no podrían hacerlos, derribando distancias.

Cuatro años de encuentro cada semana, con hombres que el fuego interior les lleva a escuchar al Dios de la Vida, que los busca y se hace camino, y camina con ellos, que entran cada día hacer su ejercicio de oración, que cada semana se les propone, siguiendo los itinerarios y que un día de la semana señalado con ellos me encuentro por Skype en la entrevista personal. Puedo decir que en muchos momentos de las entrevistas he sentido la llama que sobre la zarza contempló Moisés y ante ella uno se descalza (Ejercicios 2).

Los ejercitantes que he acompañado han sido animosos, valientes, decididos, libres, sinceros, comprometidos en su vida personal y profesional, y a la vez humildes para descender y ascender en ese territorio que es el corazón y rastrear las huellas del Creador, dejándose moldear en sus manos delicadas y decididas, para llegar hacerles imagen de su Hijo.

Al final con la gracia del Señor, “siempre con su gracia”,  se sienten arrastrados por su mirada, de tal manera seducidos que solo el amor a Él y en El a todas sus criaturas, se han propuesto en todo “Amar y Servir a su Divina Majestad” (Ejercicios 233).

Una vez más reitero que ha sido posible todo esto desde la plataforma ejercicios.espiritualidadignaciana.org, (felicidades a los responsables) y confesar que estas nuevas tecnologías ayudan y pueden servir para mayor gloria de Dios. Es una aventura muy hermosa también para el acompañante, recibes más que das. Te animo a implicarte en esta aventura, si estas dudando, el riesgo merece la pena. Vuelvo a expresar y repetir como comenzaba: GRACIAS.

Miguel Ángel Ruano Sánchez

 

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