Entre los jesuitas se ha hecho ya una expresión de familia el reconocerse a sí mismos como “amigos en el Señor”, aunque tiene la extraña particularidad de que San Ignacio solo la utilizó una vez –y antes de fundar a la Compañía de Jesús– en una carta a Juan de Verdolay, antiguo conocido suyo en Barcelona, en la que le dice textualmente: “De París llegaron aquí, mediado enero, nueve amigos míos en el Señor, todos maestros en artes y asaz versados en teología, los cuatro de ellos españoles, dos franceses, dos de Saboya y uno de Portugal”. Esta expresión quedó olvidada durante casi cuatrocientos años, siendo el P. Arrupe quien la recuperó utilizándola tanto de viva voz en sus numerosas conferencias, como integrándola en los principales documentos de su época. Así se sigue manteniendo hoy, como expresión nuclear del modo de vivir y de misionar los jesuitas.

Algunas expresiones ya muy familiares para los jesuitas –y también para muchos amigos y conocidos– que se encuentran en las Congregaciones Generales son el mejor ejemplo de lo que venimos comentando. Así: “No somos  meramente compañeros de trabajo; somos amigos en el Señor”; “los jesuitas de hoy nos unimos porque cada uno de nosotros hemos escuchado la llamada de Cristo… lo que nos hace amigos en el Señor y por eso amigos unos de otros”. ¡La síntesis es perfecta! Y también: “El jesuita realiza su misión en Compañía”; “pertenece a una comunidad de amigos en el Señor”; “foméntense comunidades en las que compartiendo la fe… nos hagamos auténticos amigos en el Señor”. “No somos funcionarios o voluntarios de una organización multinacional… somos amigos en el Señor”.

Volviendo al origen de esta expresión, cabe destacar que San Ignacio llevaba en su corazón la experiencia de amistad que había vivido durante varios años en París con “sus compañeros del alma”. Algo tan profundo para ellos que cuando quiere hacer como su carta de presentación a su reencuentro en Italia le brote espontáneamente esta expresión. Era como decir “la experiencia está dentro de mi, solo me faltaba ponerle nombre”. En estos momentos sigue en pleno vigor y sin duda que lo seguirá siendo en el futuro.

Albino García SJ

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